Cinco apartados por época
Cuatro cuentan lo que pasó; el quinto, qué queda de ello en tu catalán.
història · historia
Una lengua se entiende mejor sabiendo de dónde sale. Por qué se dice «fill» y no «hijo», por qué hay balear y valenciano, por qué la norma lleva el nombre de Fabra: son preguntas de historia con respuesta lingüística.
Trece épocas, cada una con lo que dejó en el catalán de hoy.
Casi todo lo que en catalán parece una rareza tiene una fecha. El artículo «es» de Mallorca viene del latín IPSE; el valenciano llegó con una repoblación del siglo XIII; la ortografía que hoy se enseña se fijó, en lo esencial, entre 1913 y 1932.
Por eso cada época acaba con el mismo apartado, «qué queda de esto en tu catalán»: lo que aquel tiempo dejó en las palabras, los sonidos o las normas que estás aprendiendo.
Donde los historiadores y los filólogos discrepan —en fechas, en atribuciones o en el propio nombre de una época—, se dice.
Las trece épocas, con sus fechas y su resumen, son las mismas que se estudian dentro de la app.
Del desembarco romano en Empúries a hoy.
Roma desembarca en Empúries y el latín hablado de soldados y colonos acaba siendo la base de tu catalán.
Cae Roma, gobiernan los godos y el latín hablado se aleja tanto del escrito que empieza a ser otra cosa.
Entre al-Ándalus y el reino franco nacen unos condados que acaban yendo por libre, y en ellos se habla ya un romance nuevo.
El catalán se cuela en los pergaminos latinos, llega a las leyes y los sermones, y los poetas cantan en occitano.
Mallorca y Valencia se conquistan, y el catalán cruza el mar y baja hacia el sur.
El catalán escribe filosofía, crónicas y cartas de rey, y viaja hasta Cerdeña y Atenas.
Con la corte lejos, Valencia se hace rica y da a March, el Tirant y los primeros libros impresos.
La corte se va a Castilla y las élites cambian de lengua, pero la calle, los notarios y los púlpitos siguen en catalán.
Tras la Guerra de Sucesión, el castellano pasa a los tribunales y a la escuela; el catalán se queda en casa, en misa y en el teatro popular.
Poetas, dramaturgos y periódicos devuelven el catalán a la literatura justo cuando el Estado lo aparta de la escuela y los papeles.
Un ingeniero químico pone de acuerdo a una lengua que escribía cada uno a su manera.
Fuera de la escuela y de los papeles, la lengua aguanta en casa, en el exilio y en las canciones.
Leyes, escuela, televisión y red: la lengua vuelve a la vida pública y abre debates nuevos.
Con el mismo lector que la teoría: apartados cortos, palabras que suenan y un mini-quiz al final.
Cuatro cuentan lo que pasó; el quinto, qué queda de ello en tu catalán.
Con su porqué en cada una. Con un 80% la época queda completada.
Cada época trae palabras catalanas con su origen, que entran en el repaso del día.
No. Cada época se cuenta desde cero y en castellano, con las fechas justas y lo que ayuda a entender la lengua. Se puede leer en orden o saltar a la que interese, y el mini-quiz dice enseguida si ha quedado claro.
Para la filología, sí: el valenciano es la forma que tiene el catalán en el País Valencià, con su norma propia de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, igual que el balear tiene la suya. La historia de la época de Jaume I cuenta de dónde sale esa unidad y esa diversidad.
Porque así la bautizó la Renaixença del siglo XIX, que necesitaba una caída de la que renacer. Hoy muchos historiadores discuten el nombre: la lengua escrita culta retrocedió, pero la hablada siguió viva y hubo literatura popular y religiosa. La propia época lo cuenta.
Está escrita con fuentes y con cuidado de decir dónde hay debate, y pendiente de la revisión de alguien que conozca a fondo la historia de la lengua antes de darla por buena. Si ves un error, el formulario de contacto llega directo.
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