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Catalán que se dice en voz alta

Petit Drac es una academia de catalán para quien viene del castellano: teoría del A1 al B2, lecciones para escuchar, decir y escribir, y la historia de la lengua, montada para que lo que estudias acabe saliendo por la boca y no solo en un examen.

228 personas conectadas ahora

Gratis. Sin anuncios, sin rastreo y sin cartel de cookies, porque no hay nada que consentir.

39unidades de teoría
39lecciones habladas
13épocas de la lengua
312frases para decir en voz alta

Qué es Petit Drac

Un curso de catalán en castellano, del A1 al B2, con la parte que casi siempre falta: la de abrir la boca. Cada frase se oye, se dice al micrófono y se escribe, y debajo lleva cómo suena, en una transcripción que se lee sin aprender nada o en alfabeto fonético, como prefieras.

El castellano ayuda mucho y engaña bastante: la vocal neutra, las vocales abiertas, el pasado con «vaig», los pronombres «en» y «hi». Aquí se explican con su porqué y comparando con lo que ya sabes. Y hay una parte que casi nadie cuenta: de dónde sale la lengua que estás aprendiendo.

Lo que vas a encontrar

  • Un camino ordenado por niveles del Marco europeo, del A1 al B2.
  • Explicaciones con su porqué: al fallar, el quiz se para y te cuenta qué ha pasado.
  • Repaso espaciado, que te devuelve lo estudiado justo antes de que se te olvide.
  • El progreso en tu cuenta: empiezas en el móvil y sigues en el portátil.

Lo que no vas a encontrar

  • Anuncios, ni aquí fuera ni ahí dentro.
  • Rastreadores, analítica de terceros ni píxeles de nadie.
  • Vidas que se agotan ni rachas que te riñen.
  • Una suscripción esperándote en la tercera lección.

Qué hay dentro

Cada bloque se estudia a su manera, y todos suman en el mismo progreso.

Teoría

39 unidades

De «bon dia» al imperfecto de subjuntivo, con tablas, ejemplos que suenan y un mini-quiz de más de treinta preguntas por unidad, cada una con su porqué.

Práctica

39 lecciones

Cada lección, tres veces: se escucha, se dice al micrófono y se escribe. Frases enteras, de las que se dicen en el bar, en el médico o en una reunión.

Vocabulario

1.112 palabras

Por temas, clases y niveles, cada palabra con su audio, su pronunciación y una nota con el género, el plural o lo irregular. Se busca, se filtra y se practica con un quiz en los dos sentidos.

Cierto o falso

181 ideas

Un juego de cartas que se deslizan: a la derecha si es cierto, a la izquierda si es falso. Las de palabras y frases salen del vocabulario y de las lecciones; las ideas, de lo que más confunde viniendo del castellano.

Historia de la lengua

13 épocas

Del latín de Tarraco al catalán de hoy. Cada época acaba en «qué queda de esto en tu catalán»: por qué se dice «fill», de dónde salen el balear y el valenciano, qué hizo Fabra.

Cómo suena cada frase

Dos maneras

Debajo de cada frase, cómo se pronuncia: en una transcripción pensada para quien viene del castellano o en alfabeto fonético internacional. Lo eliges tú.

Repaso del día

Espaciado

Lo que terminas entra en el mazo y vuelve al día siguiente, a los 3, a los 7, a los 14 y al mes. Solo lo estudiado: nadie empieza con trescientas tarjetas.

Del A1 al B2

4 niveles

Los del Marco común europeo: de presentarte y pedir un café a hablar con soltura y empezar a usarlo en el trabajo. Es una orientación del curso, no la nota de ningún examen.

Lo que sabe hacer

El catálogo de arriba dice qué hay dentro. Esto es lo que la app hace mientras estudias.

Te escucha y te dice si has llegado

Pulsas el micrófono, dices la frase y el reconocimiento de voz del navegador la compara con la que tocaba. Tres respuestas posibles: bien, casi y otra vez.

Y suena todo

Cada frase de ejemplo y de lección se puede oír. En el quiz de escucha suena sin verse escrita, que es como se oye en la calle, y se puede pedir más despacio.

La pronunciación, como la leas mejor

Transcripción para hispanohablantes o alfabeto fonético internacional, a elegir en tu cuenta. La vocal neutra, las abiertas y la «ll» escritas de forma que se puedan decir.

Busca cualquier palabra

El vocabulario se busca escribiendo en castellano o en catalán, y se filtra por clase, tema, nivel y por lo que ya dominas, llevas a medias o no has tocado.

Las palabras, en los dos sentidos

Ves la palabra catalana y eliges qué significa, o ves el significado y das la palabra, eligiendo o escribiendo. Los señuelos son de la misma clase: no se acierta por descarte.

Cierto o falso, deslizando

Cada carta afirma algo, y la mandas a la derecha si es cierto o a la izquierda si es falso, con el dedo, con los botones o con las flechas. Al momento sabes si has acertado y por qué.

Repaso espaciado

Lo que estudias vuelve justo cuando estarías a punto de olvidarlo, con intervalos que se alargan si aciertas. Solo entra lo que has terminado.

Escribiendo o eligiendo

Elegir entre cuatro es reconocer; escribir es recordar. Puedes cambiar de modo, y escribiendo no te castigan un acento ni una mayúscula: se mira que sepas decirlo.

Al fallar, te explica por qué

El quiz se para y cuenta qué ha pasado, con el motivo escrito para cada pregunta. Acertar sí avanza solo, que ahí no hay nada que leer.

Tu progreso te sigue

Se guarda en el servidor, atado a tu cuenta, así que empiezas en el móvil y sigues en el portátil. Y te lo puedes descargar entero cuando quieras.

Retoma el quiz a medias

Si cierras a mitad de una ronda, al volver te la ofrece: las mismas preguntas y por donde ibas. O la dejas, y no vuelve a aparecer.

Sin anuncios y sin rastreo

No hay publicidad, ni analítica de terceros, ni cartel de cookies, porque no se instala nada que haya que consentir.

Cómo funciona

Estudias un bloque

Una unidad de teoría, una lección o una época. Al final hay un mini-quiz, y no se aprueba de milagro: el listón está en el 80%.

Fallar forma parte

Cuando fallas, el quiz se para y te enseña la respuesta con su porqué. Acertar avanza solo, que ahí no hay nada que leer.

Lo terminado vuelve

Lo que acabas entra en el repaso del día, lo hayas aprobado o no: la unidad que se atraganta es justo la que más falta hace repasar.

Y se queda contigo

El progreso vive en tu cuenta y no en este navegador. Vaciar el historial no se lleva por delante tres meses de trabajo.

Y las herramientas que trae

Todo se puede oír

Con la voz catalana de tu sistema, y a media velocidad cuando va deprisa. Un altavoz nunca canta la respuesta.

Y decir en voz alta

El reconocimiento del navegador compara lo que dices con lo que tocaba, y admite el «casi» sin darlo por bueno.

Transcripción o fonética

Cómo suena cada frase, escrito para quien viene del castellano o con los símbolos de los diccionarios.

Avisos, si los quieres

Un recordatorio cuando llevas días sin pasar y un truco del día. Se activan dispositivo por dispositivo y se quitan de un toque.

Letra más grande

Cinco tamaños, para leer sin acercarte la pantalla a la nariz.

Tus datos, tuyos

Desde tu cuenta te descargas todo tu progreso o la borras entera, sin pedir permiso a nadie.

Cómo aprender catalán viniendo del castellano

Una guía para quien empieza, se use o no esta app: por dónde se empieza, cuánto se tarda, qué cuesta de verdad y cómo se llega a hablarlo.

Por dónde empezar

Por el oído y la boca, no por la lista de verbos. El castellano te regala desde el primer día buena parte del vocabulario y de la gramática, así que lo que de verdad hay que aprender al principio es lo que no se parece: cómo suenan las vocales sin acento, la «ll», la «x», la «j» y la ese que zumba. Si esos sonidos se aprenden bien desde el principio, todo lo demás se oye y se recuerda mejor, y no hay que desaprender después una pronunciación castellana que se ha ido asentando durante meses.

Después, las piezas que sostienen cualquier conversación: saludar y presentarse, los artículos —también delante de los nombres de persona: «la Marta», «el Jordi»—, el presente de los verbos más frecuentes, preguntar y negar, los números y la hora. Con eso ya se puede pedir un café, preguntar por una calle o decir de dónde eres. Y conviene oír catalán desde el primer día aunque no se entienda todo: la radio, un pódcast o una serie con subtítulos acostumbran el oído mucho antes de que haga falta hablar.

Cuánto se tarda en cada etapa

No hay una cifra oficial para quien viene del castellano, y depende mucho de cuánto catalán oyes a tu alrededor. Como orientación, estudiando un rato cada día, el A1 y el A2 —presentarte, desenvolverte en tiendas, trámites y horarios— pueden llegar en unos meses, porque la cercanía con el castellano acelera mucho los primeros pasos. En esa etapa se entiende bastante más de lo que se sabe decir, y es normal: leer una noticia sencilla llega mucho antes que sostener una conversación sin pasarse al castellano.

El B1 cuesta más, porque es donde aparece lo que más se aleja del castellano: los pronombres «en» y «hi», que el castellano no tiene, combinar pronombres, el subjuntivo y los conectores de una conversación de verdad. Suele pedir tanto tiempo como los dos primeros niveles juntos, o más. El B2, hablar con soltura y empezar a usarlo en el trabajo, pide sobre todo horas de uso real: escuchar y hablar mucho más que estudiar reglas nuevas. En todas las etapas, la constancia pesa más que las horas: media hora diaria rinde más que cuatro horas un domingo.

Cómo repartir el tiempo

Mejor poco y cada día que mucho de golpe. La memoria fija lo que vuelve a salir justo cuando empieza a olvidarse, y eso solo pasa si se estudia a menudo. Una sesión de veinte o treinta minutos puede empezar por el repaso de lo que toca ese día, seguir con algo nuevo —una unidad de gramática o una lección de frases— y acabar con un rato corto de vocabulario. Lo nuevo sin repaso se va en pocos días; el repaso sin nada nuevo se estanca y aburre.

Reparte también entre las cuatro destrezas, porque no avanzan solas. Leer y escuchar son las que más ayuda reciben del castellano y las que antes suben; hablar y escribir se quedan atrás si no se practican a propósito. Una regla sencilla: por cada rato de teoría, otro rato diciendo frases en voz alta. Y fuera del estudio, catalán de fondo: la radio mientras cocinas, las noticias, una serie. No hace falta entenderlo todo para que el oído se vaya acostumbrando a la música de la lengua.

Lo que más cuesta, y cómo se practica hablar

Lo que más delata a quien viene del castellano no es la gramática, es el sonido. En el catalán central la «a» y la «e» sin acento se apagan en una vocal neutra, y la «o» sin acento suena «u»: «casa» y «pare» acaban igual, y «botiga» se dice casi «butiga». La «e» y la «o» tónicas tienen versión abierta y cerrada, y cambian palabras. En la gramática, lo que más cuesta es lo que no existe en castellano: el pasado con «vaig», que parece un futuro, y los pronombres «en» y «hi».

Para hablar hay que abrir la boca, y se puede empezar sin nadie delante. Repite cada frase justo después de oírla, imitando el ritmo y la entonación, no solo las palabras; léela en voz alta con su pronunciación escrita debajo; grábate y compárate con el audio. Cuando des el paso a hablar con gente, avisa de que estás aprendiendo y pide que te sigan hablando en catalán: muchos hablantes cambian al castellano por cortesía en cuanto notan acento, y así se pierde justo la práctica que buscas.

Los errores típicos

Los más frecuentes son los que parecen correctos porque suenan bien en castellano. «Tinc que» por «he de» para la obligación; «bueno», «vale» y «hasta luego» en lugar de «bé», «d'acord» y «fins després»; o «vaig menjar» entendido como «voy a comer», cuando es «comí». Y los falsos amigos: «cama» es pierna, «gana» es hambre, «botiga» es cualquier tienda, «rentar» es lavar y «llevar-se» es levantarse de la cama. Un falso amigo no se evita con reglas: se evita habiéndolo visto fallar una vez.

En la escritura, los errores de siempre son de detalle y se corrigen pronto si se conocen: el apóstrofo delante de vocal («l'home», pero «la universitat»), la «ç» donde la «c» sonaría «k», la «l·l» con su punto volado, los acentos graves y agudos, que no siempre van donde en castellano, y la «ny» donde la mano quiere escribir «ñ». En la pronunciación, el error típico es decir todas las vocales claras, como en castellano, y pronunciar la «t» final de «molt» o la «r» de «parlar», que en el catalán central no suenan.

Cómo usar la app en cada etapa

Al empezar, las primeras unidades de teoría son las de los sonidos: las letras propias y las vocales. Merece la pena hacerlas antes que nada y elegir en «Tu cuenta» cómo quieres ver la pronunciación, en transcripción o en alfabeto fonético. Después, alterna las unidades del A1 con las lecciones de su nivel, que se escuchan, se dicen al micrófono y se escriben, y deja que el vocabulario por temas y las cartas de «Cierto o falso» llenen los ratos cortos. El repaso del día, siempre lo primero.

En el A2 y el B1 el peso pasa a la gramática que no tiene el castellano —el pasado perifrástico, los pronombres débiles, «en» y «hi»— y a las lecciones de situaciones: el médico, el mercado, buscar piso, una entrevista de trabajo. Es buen momento para pasar la práctica y el vocabulario a «escribiendo», que obliga a recordar en vez de reconocer. En el B2 llegan los registros, las variantes y el catalán que se habla en la calle; y la historia de la lengua, que se puede leer en cualquier momento, explica muchas de las rarezas encontradas por el camino.

Lo que hace, y no hace, con tus datos

Esto suele estar en la letra pequeña. Aquí está en letra normal.

Sin anuncios y sin rastreo

No hay analítica de terceros, ni píxeles, ni redes sociales incrustadas.

Nada se pide a otros sitios

Ni tipografías de Google Fonts ni librerías de un CDN: pedírselas le entregaría la dirección IP de todo el que abra la página, y eso habría que declararlo.

El único tercero es Google

Y en dos sitios contados: si eliges entrar con tu cuenta de Google, y en el formulario de contacto, cuyo antispam es suyo. En el resto de la web tu navegador no habla con nadie más.

El micrófono no es nuestro

El reconocimiento de voz lo hace el navegador, y algunos mandan el audio a los servidores de su fabricante. No lo controlamos, así que lo decimos.

Sin cartel de cookies

No por saltárnoslo: solo se usan la cookie de sesión y una copia local del progreso, que la ley exime de pedir permiso. El día que haya algo más, se preguntará antes.

Te lo llevas o lo borras

Descargar todo tu progreso es un botón. Y borrar la cuenta la borra de verdad, no la apaga.

Cuánto cuesta

Nada. No hay plan de pago, ni prueba de siete días, ni un botón que se ponga naranja en la quinta lección.

De mica en mica s'omple la pica: poco a poco se llega lejos. Si tu catalán está creciendo aquí, ayuda a que siga siendo gratis.

Donar

Preguntas de antes de empezar

¿Hace falta saber algo de catalán?

No. Se empieza por las letras y los sonidos y por «bon dia». Si ya lo entiendes pero no te lanzas a hablarlo, empieza por la práctica: está hecha justo para eso.

¿Qué catalán enseña?

El central, con la norma del Institut d'Estudis Catalans, que es el de las voces que traen los teléfonos y los ordenadores. Donde el balear o el valenciano lo dicen de otra manera, se explica en su sitio.

¿Sirve para sacarse un certificado?

Ayuda a prepararlo, pero no es una preparación oficial de ningún certificado ni está avalado por ninguna institución. El reparto por niveles del A1 al B2 es una orientación del curso, no la nota de un examen.

¿Necesito micrófono?

Para la parte de habla, sí, y un navegador que la soporte (Chrome y Safari van bien). Todo lo demás —leer, escuchar, escribir, el vocabulario y las cartas— funciona sin él, así que se puede estudiar en el metro y dejar lo de hablar en voz alta para casa.

¿Dónde se guarda mi progreso?

En un servidor propio, en un fichero tuyo atado a tu cuenta. Sin base de datos de terceros ni servicios en la nube por medio. Puedes descargarlo entero o borrarlo desde tu cuenta.

¿Quién hay detrás?

Jordi Salord, desarrollador de aplicaciones. Es de Menorca, vino a Catalunya a estudiar y se quedó; el catalán es su lengua materna, y Petit Drac es su manera de hacerla más accesible. No es un encargo ni un producto: la escribe y la mantiene él. El resto de su trabajo está en su web: jordisalord.com

¿Está revisado por alguien nativo?

Todavía no, y conviene decirlo: el contenido en catalán está escrito con cuidado y pendiente de la revisión de un hablante nativo antes de darlo por bueno. Si ves una errata, el formulario de contacto llega directo.

¿Se puede usar en inglés?

Sí. La app se usa en castellano o en inglés, con las explicaciones, las preguntas y los significados en el idioma que elijas. El catalán que se estudia es el mismo en los dos, y la pronunciación escrita se adapta a quien lee: la transcripción para quien viene del inglés no es la del castellano.

¿Cuánto tiempo hay que dedicarle al día?

El que tengas, mejor a diario que de golpe. Diez o quince minutos dan para el repaso del día y un trozo de unidad o de lección. El progreso se guarda al momento, así que se puede dejar en cualquier punto, y si cierras a mitad de un quiz, al volver te ofrece seguir por donde ibas.

¿Funciona en el móvil?

Sí: es una aplicación web, así que se abre en el navegador del móvil, de la tableta o del ordenador sin instalar nada. Como el progreso vive en tu cuenta, puedes empezar una unidad en el móvil y acabarla en el portátil. Para la parte de habla hace falta un navegador con reconocimiento de voz.

¿Por qué hace falta una cuenta?

Porque el progreso se guarda en el servidor y no en el navegador: sin cuenta no habría dónde apuntar qué has estudiado ni forma de seguir en otro dispositivo. Se abre con tu correo —llega un código para comprobar que es tuyo— y una contraseña, o con tu cuenta de Google, y desde «Tu cuenta» te descargas tus datos o la borras cuando quieras.

¿Funciona sin conexión?

Tiene que abrirse con conexión, pero aguanta los cortes: si te quedas sin cobertura a mitad de una unidad, lo que estudias se queda apuntado en el navegador y se sube solo en cuanto vuelve la red. La voz que lee las frases es la de tu sistema; el reconocimiento de voz, en algunos navegadores, sí necesita internet.

¿Empezamos?

Se entra con un correo y una contraseña, o con la cuenta de Google. En un minuto estás en la primera unidad.

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