Unidades cortas
Cada unidad se lee en diez minutos, apartado a apartado, con ejemplos que suenan y su pronunciación debajo.
temari · temario
Lo que se estudia en cada nivel, en el orden en que se estudia. Para quien viene del castellano, el catalán se entiende pronto y se habla tarde: el temario está pensado para cerrar esa distancia.
Las 39 unidades de teoría, con sus apartados y su mini-quiz.
El Marco común europeo de referencia (MECR) ordena el aprendizaje de cualquier lengua en seis niveles, del A1 al C2. Este curso cubre los cuatro primeros: los que llevan de no saber nada a hablar con soltura de lo cotidiano y del trabajo.
Quien habla castellano sube los primeros peldaños deprisa: comparte con el catalán mucho vocabulario y buena parte de la gramática. Lo difícil está en lo que parece igual y no lo es —el pasado con «vaig», los pronombres «en» y «hi», la vocal neutra—, y ahí es donde el temario se detiene.
El reparto por niveles es una orientación del curso, no la calificación de ningún examen oficial.
Estos son los títulos de verdad, sacados de la app. Cada unidad trae sus apartados y un mini-quiz de más de treinta preguntas.
Leer una unidad es la mitad. La otra es el quiz, y la que casi nadie hace: volver a lo leído cuando empieza a olvidarse.
Cada unidad se lee en diez minutos, apartado a apartado, con ejemplos que suenan y su pronunciación debajo.
Al fallar, se para y dice por qué. Con un 80% la unidad queda completada.
Los ejemplos de cada unidad terminada entran en el repaso del día.
Por el A2 o el B1, según lo que te cueste hablar. Las unidades se pueden hacer en cualquier orden, y el quiz de cada una dice enseguida si ya la tienes: con un 80% queda completada sin tener que leerla entera.
La central, con la norma del Institut d'Estudis Catalans. Donde el balear o el valenciano lo dicen de otra manera y lo vas a oír, una nota lo cuenta, y hay una unidad entera, en el B2, dedicada a las variantes.
No. Sigue los niveles del Marco europeo, que son los mismos que usan los certificados, pero no es una preparación oficial de ninguno ni está avalado por ninguna institución examinadora. Sirve para aprender la lengua; para el examen, conviene mirar además su modelo.
Porque es lo que más cuesta a quien viene del castellano y lo que más se nota al hablar. «En» y «hi» no existen en castellano y aparecen en casi cualquier conversación; combinarlos con los demás pronombres es de lo último que se domina.
Se entra con Google o con un correo y una contraseña. No se pide tarjeta, porque no hay nada que cobrar.
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